Los Carábidos (Carabidae) es una familia de escarabajos que suelen ser malos voladores por lo que prefieren andar o correr por el suelo para cazar a sus presas. Muchas especies son negras o pardas pero otras son de colores muy llamativos como verde, azul o dorado metalizado.

Suelen vivir en ambientes húmedos como puede ser nuestra huerta, bajo piedras, hojarasca, troncos…Además de un aspecto  llamativo por su coloración, poseen unas mandíbulas que destacan con facilidad pues tienen un aspecto de ser bastante potentes. Y con razón pues esta familia está compuesta por diferentes especies de escarabajos depredadores.

Entre su dieta se encuentran, orugas, babosascaracoles, larvas de otros escarabajos, cochinillas de humedad y casi cualquier insecto que tenga la mala suerte de toparse en su camino. A veces se les puede ver en el suelo consumiendo fruta muy madura, pero no debemos preocuparnos porque no atacan a la fruta que está en el árbol. Son nocturnos, por lo que normalmente frecuentan la huerta al atardecer y por la noche.

Podemos colocar diferentes refugios a lo largo de la huerta o en nuestro hotel de insectos para que estos escarabajos se escondan cerca de nuestras plantas y de sus presas, como por ejemplo, podemos colocar montoncitos de paja y tejas encima para que se refugien en ellas o también macetas con paja en nuestro hotel de insectos.

 

Algunos de estos escarabajos son conocidos como bombarderos, pues para defenderse de aves y otros depredadores emiten un líquido maloliente para nosotros y de mal sabor para aquellos depredadores que se atrevan a probarlos.

Tenemos que tener cuidado si vemos las larvas de estos escarabajos de no matarlas, pues se parecen a las orugas, la diferencia es sencilla, tienen solo 6 patas y no el cuerpo lleno de ventosas como es el caso de las orugas. Ya que estas larvas también son depredadoras. Otra diferencia es que tienen unas mandíbulas potentes como en el adulto.

Si no sabemos si tenemos este tipo de escarabajos podemos hacer una sencilla trampa para capturar los posibles ejemplares que puedan haber. Excavamos un agujero en el suelo, lejos del sistema de riego, colocamos un tarro de cristal y lo cubrimos con la tierra hasta el borde de este. En su interior podemos colocar un trozo de fruta madura, a ver si entre los insectos que atraemos caen algunos carábidos o carabus.

Si te ha gustado la entrada y quieres compartir alguna experiencia no dudes en dejar un comentario.