Los Geckos son lagartos que se caracterizan por tener ojos grandes y ventosas en las patas y con ellas poder escalar por cualquier superficie. Reciben muchos nombres dependiendo de la región donde viven, salamanquesa o perenquén son algunos sinónimos. Son depredadores activos y nocturnos que están al acecho  en nuestra huerta.

Si tenemos en casa o en la huerta una luz que da al exterior es bastante probable que recibamos la visita de este increíble reptil por las noches, en busca de polillas u otros insectos que se sientan atraídos por la luz. Se alimenta principalmente de pequeños dípteros ( moscas o mosquitos), aunque también puede comer polillas, orugas, escarabajos, saltamontes, grillos y  ¡hasta cucarachas!

Suelen ser de colores apagados, grises, marrones con los que se camuflan más fácilmente con el entorno pero hay algunos que pueden ser diferentes dentro de la misma especie como el que vemos en la imagen superior, que tiene un tono amarillento. En las ciudades también se pueden encontrar algunos de color rosado.

Estos reptiles pueden dejar caer  su cola cuando se sienten amenazados, con un poco de suerte y con los saltos que da la cola, el depredador se despista y un día más para seguir viviendo, aunque le tardará un tiempo en volver a crecer.

Existen muchas leyendas y mitos asociadas a este animal, siendo falsas las que les dan mala fama. Una de ellas es que dicen que escupen y te dejan ciego… Aunque una si que es cierta, que pueden “cantar”, los geckos como muchos reptiles se comunican entre ellos con pequeños gritos.

Podemos hacerles algunos refugios para que se camuflen, pero eso lo dejaremos para otra publicación. ¿Estarás ahora alerta en la oscuridad de la noche en busca de estos increíbles amigos? Déjanos un comentario.