La turba es un nombre genérico que se aplica a diversos materiales que proceden de la descomposición de vegetales, dependiendo su naturaleza del origen botánico y de las condiciones climáticas predominantes durante su formación, que a su vez nos indican el estado de descomposición de dichos materiales.

Las turberas consisten en la acumulación de materia orgánica cuando la tasa de acumulación supera a la tasa de mineralización, debido a que se forman en condiciones no favorables a la biodegradación de dicha materia orgánica en medios anaerobios; es decir son formaciones sedimentarias con exceso de humedad y deficiente oxigenación. Como consecuencia de estas condiciones, la materia orgánica solo se ha descompuesto parcialmente.

Turba

Distintos tipos de turba

En condiciones climáticas de frío extremo, baja evaporación, elevada pluviometría, bajos índices de radiación solar y temperaturas estivales suaves, condiciones estas, que unidas al lavado frecuente por exceso de lluvia, originan un bajo contenido en nutrientes y ph ácidos, como consecuencia del lavado del Calcio; en estos suelos pobres en bases, se desarrollan especies poco exigentes, como el Sphagnum spp., Eriophorun vaginatun, etc.
Parece que no hay ningún microorganismo capaz de descomponer el Spagnol (sustancia de los musgos parecida a la lignina), por lo que la estructura principal de las plantas que forman la turba queda inalterada. Forman una gruesa pared en forma de anillos, espirales o placas, que evitan el colapso sobre si mismos cuando se secan. Este tipo de turbas son conocidas normalmente como turbas altas o rubias.

Las turbas negras se forman en zonas bajas, ricas en bases (por lo tanto con un ph más alto) y están más descompuestas por lo que su color es más oscuro.

Composición de la turba

Las características más importantes de la turba serían la elevada Capacidad de Intercambio Catiónico, el ph varía entre el 3 a 4 de la rubia y entre 7.5 y 8 de la negra (esta es una de las razones para la mezcla), gran capacidad de retención de agua, espacio poroso total elevado, lo que permite una buena circulación de aire y facilidad para la extracción de agua por parte de las raíces de las plantas.

Por otro lado, la riqueza en elementos nutritivos de la mayoría de las turbas suele ser muy pobre, llegando al 1% de N. en el mejor de los casos, aunque estos valores resultan una excepción, como lo confirma el hecho de que los valores de NPK que se citan en las características de las turbas comerciales es en mg/L.

En algunos casos y dadas las pequeñas cantidades de nutrientes que contienen, las turbas utilizadas como substratos se enriquecen con pequeñas cantidades de nutrientes como por ejemplo humus de lombriz.

Aplicaciones y usos

Desde el punto de vista comercial la turba se utiliza como sustrato la mezcla entre la turba rubia y la negra a porcentajes iguales, aunque la mezcla más frecuente es la de rubia al 70 % y de negra al 30 %, para conseguir unas características determinadas, apropiadas para los usos a los que va destinada normalmente y que son la horticultura y la jardinería u otras plantas o cultivos en contenedor, sobre todo viveros de hortícolas, repicado y trasplante de macetas, etc.

Fuente : Ecolombriz