La crema de puerros es una receta más que popular, sencilla, suave, cremosa…ideal para cualquier época del año, y lo cierto es que poco más hay que decir de ella. No se si ya lo comenté en una entrada anterior, yo suelo siempre empezar mis comidas y cenas con una crema de verduras o una ensalada, es una manera muy sencilla de asegurarte de que consumes una mínima cantidad de verduras al día, al mismo tiempo que hace que nos saciemos en parte y no lleguemos con tanta hambre al siguiente plato, normalmente más contundente, con tanta ansiedad y nos llenemos demasiado, sobre todo por la noche.

Hay tantas formas de hacer una crema de puerros como personas pero, es posible que esta sea una de las más sencillas de todas las que he visto y probado. Y es que lo que más me gusta es la sencillez y que los sabores sean lo más auténticos posible. También me gusta disfrutar del tiempo libre es por eso que prefiero las recetas fáciles y rápidas de hacer como esta pero, no por ello sacrificar mi alimentación y la de los míos, una cosa no está reñida con la otra.

Disfrutad de esta deliciosa y delicada crema, pero eso sí, saboreando cada cucharada que os llevéis a la boca. Me he dado cuenta de que tenemos siempre tantas cosas en la cabeza que, cuando comemos, lo hacemos de una forma mecánica, como si fuera un trámite más para pasar a hacer otra cosa y no nos paramos a paladear, a saborear y disfrutar de la comida, apreciando el sabor, la textura… nos lo tragamos sin más y muchas veces a medio masticar. Tenemos que aprender a disfrutar de las cosa sencillas de la vida, empezando por algo tan importante para nuestra vida como es el comer. 😀
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