Si hay una salsa que no puede faltar nunca, jamás de los jamases en una casa es la Mahonesa o Mayonesa, como prefiráis llamarla. Qué sería de nuestra gastronomía sin esta salsa tan especial, iba a decir una de mis favoritas, pero no, corrijo, mi favorita de siempre. Antes solía coger el tarro de mahonesa, meter un trozo de pan y ala, “pa dentro”, así sin nada más. Luego me volví más sofisticada y en vez de pan usaba hojas de lechuga. Todo se me estropeó un poco cuando me hice vegana, ya no podía disfrutar de mi salsa favorita, y aunque aguanté estoicamente era duro.

Pero afortunadamente no hay mal que cien años dure y para mi regocijo descubrí que existía una Mahonesa sin huevos y sin leche, pero con todo el sabor y la textura de la original. Bueno, no os podéis ni imaginar lo que esto supuso para mí! Ni que decir tiene que ahora siempre tengo un tarro preparado en la nevera, para comer cómo y cuando me plazca, como antaño 😀 La receta es supersencilla de hacer, con ingredientes, como siempre, muy asequibles y se hace en un momento. Aquí os dejo el vídeo con la receta:


Una salsa que está bien que todo el mundo sepa hacer, sea cual sea la dieta que siga, porque con ella se eliminan de raíz todos los problemas que surgen en verano derivados de la salmonella, así no hay problema alguno. Como podéis ver en el vídeo su consistencia y textura son idénticas a la tradicional y su sabor también, me refiero a la mahonesa casera, eh? no a la comprada que ahí ya difiere más. En fin, una salsa deliciosa sin huevos ni leche pero con todo el sabor de la mahonesa.
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