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Aliados del Huerto: Los Geckos

Los Geckos son lagartos que se caracterizan por tener ojos grandes y ventosas en las patas y con ellas poder escalar por cualquier superficie. Reciben muchos nombres dependiendo de la región donde viven, salamanquesa o perenquén son algunos sinónimos. Son depredadores activos y nocturnos que están al acecho  en nuestra huerta.

Si tenemos en casa o en la huerta una luz que da al exterior es bastante probable que recibamos la visita de este increíble reptil por las noches, en busca de polillas u otros insectos que se sientan atraídos por la luz. Se alimenta principalmente de pequeños dípteros ( moscas o mosquitos), aunque también puede comer polillas, orugas, escarabajos, saltamontes, grillos y  ¡hasta cucarachas!

Suelen ser de colores apagados, grises, marrones con los que se camuflan más fácilmente con el entorno pero hay algunos que pueden ser diferentes dentro de la misma especie como el que vemos en la imagen superior, que tiene un tono amarillento. En las ciudades también se pueden encontrar algunos de color rosado.

Estos reptiles pueden dejar caer  su cola cuando se sienten amenazados, con un poco de suerte y con los saltos que da la cola, el depredador se despista y un día más para seguir viviendo, aunque le tardará un tiempo en volver a crecer.

Existen muchas leyendas y mitos asociadas a este animal, siendo falsas las que les dan mala fama. Una de ellas es que dicen que escupen y te dejan ciego… Aunque una si que es cierta, que pueden «cantar», los geckos como muchos reptiles se comunican entre ellos con pequeños gritos.

Podemos hacerles algunos refugios para que se camuflen¿Que os parece?¿Os ha venido bien el artículo? Déjame tu opinión en comentarios y si te sirve siempre puedes apoyar al canal con una donación o ayúdame a difundirlo , compartiéndolo en las redes sociales. Si quieres seguirme estas son algunas de las redes sociales que uso Facebook , InstagramPinterest o suscribirte a mi canal de Youtube

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16 comentarios en “Aliados del Huerto: Los Geckos”

  1. Si se os cuela una en casa, dejadla. En los pueblos se sabía que teniendo alguna en los rincones , en la casa no había arañas ni mosquitos ni cucarachas. Aquí no las he visto (Oviedo), pero en Salamanca hay una barbaridad. Por cierto, unica especie de Gecko que vive en Europa.

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  2. Hola toni
    Yo tengo bastantes lagartijas x mi terraza.supongo q no son lo mismo pero el otro dia vi a una comiendose un caracol asiq ya estoy encantada d q se paseen x ahi

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  3. ACA EN CHILE, TENEMOS GEKOS EN ISLA DE PASCUA Y SON BELLISIMOS Y ALGUNOS EXTREMADAMENTE PEQUEÑOS, EN CHILE CONTINENTAL, SOLO TENEMOS LAGARTIJAS(SUS PATAS SON DISTINTAS, NO TIENEN VENTOSAS )
    SALUDOS!

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  4. son dañinos para las plantas ?
    resisten el frio ( aqui en invierno puede llegar a -10°C ) ?
    de que paises son nativos ?
    donde se pueden comprar ?

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  5. Las salamanquesas comunes, que es el nombre común del Gecko de aquí, también suelen tener hábitos crepusculares o, incluso, durante el fin de la Primavera y durante el verano, se les ve a pleno sol cazando hormigas.
    Antiguamente tenían la fama de provocar agujeros en las prendas de ropa de algodón y lana, aunque en realidad se comían los insectos que eran responsables de ello.

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    • No tengo ni idea de la distribución de esos animales. Al norte de Madrid yo no los he visto nunca.

      Yo en Asturias, que es donde vivo, en concreto en Quintes ( Villaviciosa) lo único parecido que veo son salamandras amarillas y negras, pero me dá rollo tocarlas, ya que algo toxicas sí que son. También por mi perrina que juega con ellas y me parece que ya se habrá comido alguna, aunque las vé de lejos y con algo de miedo….

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  6. Recuerdo muy bien esas vecinas nocturnas de mis noches veraniegas; porque para nosotros eran las SALAMANQUESAS, con resonancias de cierto rango aristocrático, no sé por qué. A las que habían bregado en alguna contienda, ya sin cola, les decíamos rabonas,. Su color era el de nuestra tierra; sus patas, acabadas en ventosas como flores, tan originales, tan blanditas al tacto, me regalaban un avance de toda la fauna cinematográfica que nos invadió muchos años más tarde.
    Mis abuelos nos prohibían tocarlas porque eran beneficiosas para el campo. Cierto que para apoyar el precepto no negaban la leyenda de su veneno, pero se contradecían cuando casi con mimo cogían una para enseñarnos sus peculiaridades y hacernos perder el miedo.
    Nunca me cayó bien aquel muchacho que se paseaba bravucón por las calles para hacer trofeos con su escopeta de balines. Es más, no era bien visto por nadie.
    Era mucho más que una película en aquellas vacaciones sin cine.
    Si alguna vez me causó cierto temor de que se deslizaran desde las farolas hasta mi cama, también me hicieron soñar con sus ojos grandes y su indefensión, invitando a cierta ternura.
    ecuerdo muy bien esos vecinos nocturnos de mis noches veraniegas. A los que habían bregado en alguna contienda, ya sin cola, les decíamos rabonas, porque para nosotros eran las salamanquesas, ocn resonancias de cierto rango aristócrata, no sé por qué. Su color era el de nuestra tierra; sus patas, acabadas en ventosas como flores, tan originales, tan blanditas al tacto, me regalaban un avance de toda la fauna cinematográfica que nos invadió muchos años más tardprecepto no negaban la leye
    Era más que una película en aquellas vacacines sin cine.
    Si alguna vez me causó cierto temor de que se deslizaran desde la farola de la calle hasta mi cama, también me hicieron soñar en sus ojos grandes e indefensos, invitando a ciert ternura.
    Nunca me cayó bien aquel muchacho. que se paseaba bravucón por las calles buscándolas para hacer trofeos con su escopeta de balines. Es más, no era bien visto por nadie.

    Responder
  7. No conozco ese reptil. Tengo salamanquesas en mi azotea y me encanta verlas. «Coto privado» para ellas. El único que no se atiene a norma es el gato que las caza y se permite el lujo de traérmelas y enseñármelas sujetas en su boca

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