El ingrediente principal de la receta de hoy es un producto no muy conocido o usado, se trata del Tempeh, un alimento derivado de la soja, muy rico en proteínas. Está hecho a base de habas de soja fermentadas con el hongo rhizopus, aunque ahora también lo comercializan de garbanzos. Su consistencia es firme, ligeramente dura y tiene un sabor muy peculiar, difícil de describir. Puede ocurrir que, quizás la primera vez que se prueba te deje un poco sin saber si te gusta o no, ya que no sabe mal pero tampoco es que tenga un sabor fácil de catalogar. Sin embargo es un alimento muy interesante y digno de estar presente en nuestros platos. Esta receta de hoy es muy recomendable para esas personas que no lo han probado nunca y para esas personas que, como yo, ya lo conocen y quieren probarlo de formas nuevas. En cualquiera de los dos casos no podéis dejar de probar el Tempeh Guisado.

El Tempeh es muy versátil, al no tener un sabor muy marcado se le pueden dar gran variedad de usos. La forma más básica y la que primero se prueba es a la plancha. Pero claro, hay que tener en cuenta que debemos aportarle sabor a través de condimentos, que es los que hacemos con el Tempeh Guisado, acompañarlo del sabor de la cebolla, el vino, el laurel…Ya veréis qué cosa más rica y sencilla, aquí os dejo la elaboración:

También se puede incorporar a ensaladas (después de dorarlo), añadirlo a la sopa, en pasta con tomate…Una forma muy rica y sencilla es marinarlo en salsa de soja diluida con un poco agua y luego a la plancha, con mostaza y tiras de cebolla ligeramente caramelizada, riquísimo! En fin, como veis es muy sencillo de incorporar a nuestros platos y es una forma muy saludable de introducir alimentos en nuestra dieta que sí nos alimenten. Así que no lo dudéis y probadlo, os enganchará!

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