Lichi o litchi es el nombre de una peculiar fruta de color rosáceo y forma redondeada, que se caracteriza por su dulzor, su alto contenido en agua, su escaso aporte de calorías y por ser una fuente de vitamina C.

Además lichi, o litchi, es también el nombre de la planta que produce este fruto, que es de tipo subtropical, y que tiene origen asiático, ya que es originaria de los bosques del sur de China.

El lichi se puede cultivar tanto en maceta como en campo abierto en el huerto o jardín, y como te puedes imaginar, con lo que me gustan las frutas tropicales, yo me he decidido a cultivar uno en Asturias.

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Es importante ubicar la planta en una zona con buena exposición solar, cuanta más luz reciba a lo largo del día, mejor. Es recomendable que el suelo donde se plante tenga un pH neutro o ligeramente ácido, y que no tenga un aporte excesivo de materia orgánica. En el siguiente vídeo te explico con detalle cómo y dónde he plantado mi árbol:

Como te comento en el vídeo, el árbol de lichi alcanza gran vigor, superando con facilidad los 10 metros de altura, por lo que si decides plantar varios árboles, deberás plantear un marco de al menos 5 metros o más de distancia entre árboles y pasillos para evitar que las ramas se den sombra entre sí perjudicando la maduración del fruto.

Como curiosidad, te diré que no es importante realizar una poda de formación muy marcada en los primeros años de vida de el árbol de lichi, aunque si dejamos una estructura inicial de dos o tres brazos favorecerá el desarrollo de nuevos brotes y vegetación lateral durante el desarrollo. Aunque no es una planta que necesite grandes cuidados, es muy importante que prestes atención a dos factores que serán determinantes en su desarrollo y producción. Uno de ellos es el abonado, que al contrario que sucede en otros frutales debe ser muy controlado, siendo más necesario durante los tres primeros años un aporte de NPK para desarrollo vegetativo, y a partir del cuarto año, combinarlo con micronutrientes como el boro, el hierro, el cobre y el zinc. En árboles adultos, se recomienda abonar desde el momento de la floración hasta el mes posterior a la cosecha de las frutas, siendo importante parar el aporte de nitrógeno el resto del año para inducir al árbol a producir más frutos y menos desarrollo vegetativo.

El otro factor clave para el cultivo del lichi es controlar el riego, que como te comentaba en el vídeo debe ser abundante en verano, regando preferiblemente a diario, para mantener la humedad del terreno, pero sin llegar a encharcar el suelo. El motivo de un riego tan constante, es porque el lichi, al igual que el kiwi, tiene un sistema radicular superficial que en períodos de calor, en los que el agua se evapora con más facilidad del suelo, puede tener más dificultad para extraer agua y nutrientes con sus raíces. Sin embargo, el resto del año, el riego se debe reducir a una o dos veces a la semana, dependiendo del clima de la zona, consiguiendo someter a la planta a un cierto estrés hídrico que tendrá como consecuencia una mayor floración en nuestro cultivo.

Con estas dos reglas de oro, el éxito en el cultivo de lichis está garantizado, así que te animo a plantar y cuidar esta curiosa y exótica fruta, que además dará un valor ornamental añadido a tu huerto o jardín durante su floración.

Aunque la temporada de recolección de la fruta es corta, puedes conservar sus frutos en la nevera durante un par de semanas, y si los congelas, debido al grosor de su piel su pulpa se conservará intacta durante un año.

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Saludos desde LaderasdelNaranco, José.

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