Como sucede en buena parte de los países occidentales, la economía española depende principalmente del sector terciario. La educación, la sanidad y el turismo son algunos ejemplos de actividades incluidas en esta categoría. Por otro lado, se encuentran el sector secundario —que incluye la producción artesanal, la industria y la construcción— y el sector primario, que se caracteriza por englobar aquellas tareas que tanto tienen que ver con el campo: la agricultura, la ganadería y la pesca.

Lamentablemente, tal y como muestra un gráfico publicado por Statista, el sector primario ha tocado fondo: ahora mismo, de todos los puestos de trabajo que se generan en el país, tan sólo supone el 3,6 % aproximadamente. A pesar de ello, España —de la mano de Andalucía— lidera la agricultura europea. El valor de la producción agrícola andaluza supera al de Francia, Alemania e Italia.
Dicho esto, es evidente que el sector primario juega todavía un papel importante tanto en el país como en el continente. Para impulsar aún más la agricultura, plataformas que, como Bitvavo, ofrecen servicios de criptoactivos bajo licencia válida en la Unión Europea sugieren que Bitcoin, Ethereum y, en general, las criptomonedas podrían utilizarse en los pagos digitales y en las transacciones que los agricultores y ganaderos gestionan diariamente, como parte de su rutina.
Monedas digitales en la España vaciada
El vínculo entre campo y núcleos poblacionales cada vez más reducidos es una realidad que el Ministerio para la Transición Ecológica tampoco puede negar. Es más, considera que la «despoblación del medio rural español» es un «problema».
Sin duda, la conectividad es un factor clave a la hora de evitar esta fuga de ciudadanos que sustituyen la naturaleza por el asfalto. En el caso concreto de los agricultores, el acceso a Internet —combinado con el uso de criptomonedas— les permitiría vender productos a distancia y sin intermediarios.
A diferencia de las divisas habituales (el euro es una de ellas), esta otra clase de activos —también conocidos como monedas virtuales— funciona con una tecnología blockchain (un algoritmo matemático) que garantiza los niveles de privacidad y seguridad que el agricultor, como cualquier otro ciudadano, requiere a la hora de enviar y recibir dinero de manera online.
¿Qué ventajas ofrecen las criptomonedas en la agricultura?
En primer lugar, las criptomonedas facilitan las operaciones de compraventa en el sector primario también a nivel internacional. Esto favorece la globalización de un sector actualmente precario que, sin embargo, el año pasado exportó más de 50.585,9 millones de euros, principalmente en comidas y bebidas.
Del mismo modo en que el euro evita tener que realizar cambios de divisa cada vez que interactuamos con un estado miembro de la UE, el agricultor español se puede beneficiar de la ventaja que supone operar en el mercado internacional con la misma moneda que su proveedor o cliente, indistintamente del país. Bitcoin y Ethereum son, a día de hoy, las criptomonedas más utilizadas.

Aumentar los beneficios económicos de los productos agrícolas con criptomonedas
Otra de las opciones que el agricultor tiene es vender sus criptomonedas en el momento en que más inversores están dispuestos a comprarlas y en el instante en que el valor de venta de las mismas ha aumentado. De este modo, si desea canjear criptomonedas por euros, podrá hacerlo a la par que obtiene unos ingresos adicionales.
Para hacer estas transacciones (compra y venta de monedas virtuales), se recomienda utilizar plataformas que ofrezcan distintas criptomonedas y que publiquen gráficos donde se muestre la evolución del valor de la moneda virtual (si ha aumentado o disminuido). Bitvavo cuenta ya con más de 400 criptomonedas entre las que elegir.
La agricultura en el comercio electrónico español
Anteriormente, hemos aludido a la comodidad de utilizar criptomonedas a la hora de gestionar operaciones de compraventa con otros países. Pues bien, estas monedas virtuales también son útiles para consolidar la presencia de la agricultura en el e-commerce o comercio electrónico.
Actualmente, algunas empresas españolas venden productos agrícolas —como el aceite de oliva virgen extra— en tiendas online y aceptan criptomonedas como método de pago. El agricultor puede así vender sus productos directamente al cliente, a través de su tienda en línea, sin que la operación caiga en manos de entidades financieras intermediarias.
Además, como las criptomonedas se basan en un sistema descentralizado, no dependen de bancos ni gobiernos; es difícil falsificarlas (están encriptadas); las operaciones son anónimas: los datos personales de quienes intervienen en la operación no son accesibles para la otra parte, y no requieren que el agricultor disponga de alguna tarjeta y/o cuenta bancaria.

Adiós a las comisiones por el cambio de divisa
Según BBVA, las comisiones que un banco le cobra a su cliente cada vez que quiere cambiar de divisa oscilan entre el 3 % y el 5 %. Estos porcentajes se reducen significativamente con los proveedores de servicios de criptoactivos. Con Bitvavo, las comisiones se reducen al 0 % y, en el peor de los casos, al 0,25 %; cifras bastante lejanas del 3 % y del 5 % anteriores.
Por otro lado, las criptomonedas fomentan la microfinanciación. Generalmente, las entidades bancarias son reacias a conceder la financiación si el importe solicitado como crédito o préstamo es bajo. Asimismo, las transferencias con criptomonedas son casi instantáneas, por lo que el agricultor dispondrá de sus ganancias prácticamente al momento.


