Si te gustan las uvas, o tienes curiosidad por hacer tu propio vino, seguramente habrás pensado en plantar una vid, o un pequeño viñedo en tu huerto o jardín.
Debes saber que los viñedos están regulados (al menos en España), por lo que dependiendo de qué tipo de plantación quieras realizar deberás tener en cuenta que:

Si el viñedo tiene una extensión menor a 1000 metros cuadrados, y es para consumo personal, se puede realizar la plantación sin más.
Si las cepas del viñedo y su producción tienen un objetivo comercial, se debe realizar un trámite administrativo en función de la zona y de la superficie que queramos plantar.

La capacidad de adaptación de la vid al suelo es muy alta, siendo posible su cultivo tanto en tierras casi desérticas o en ambientes muy fríos con una climatología desfavorable. Además es una planta que soporta muy bien la sequía, pero durante la etapa inicial de desarrollo necesitará un mayor aporte hídrico. El mejor momento para plantar una cepa es en parada vegetativa y puede realizarse desde que cae la hoja hasta que empieza a brotar de nuevo (desde finales de invierno hasta principios de la primavera), siendo ideal que empiece a brotar cuando ya está plantada en la ubicación definitiva.

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Aunque existen cultivos de vides en terrenos que van desde el nivel del mar hasta más de 1000 metros de altitud, es importante tener en cuenta que conforme aumenta la altitud disminuye la temperatura, lo cual afecta al ciclo vegetativo de la planta e influye en el período de maduración de la uva.
También es importante tener en cuenta que para la correcta maduración del fruto, las temperaturas deben de superar al menos los 18 grados centígrados a partir del momento en el que empieza a cambiar el color del racimo (envero).

Para enseñarte cómo plantar una vid, te invito a ver el siguiente vídeo, en el que Antón Chicote, experto en la viticultura heróica de Cangas de Narcea (Asturias) planta una cepa de Albarín Blanco en uno de sus viñedos.

Si vas a realizar una plantación con finalidad comercial, deberías realizar un análisis del suelo para conocer los niveles de macronutrientes (N,P,K) y micronutrientes y poder aplicar las enmiendas necesarias antes de comenzar a plantar.
El marco de plantación o la distancia entre cepas varía en función de el vigor de la variedad de planta, la fertilidad del suelo, y el sistema de conducción que guiará a las vides.. De forma general, la distancia entre líneas suele ser de 1 metro.

Para elegir bien el sistema de conducción se debe tener en cuenta la orografía del terreno y la facilidad que ofrezca para la posterior cosecha de la uva.
Cada variedad de uva tiene características diferentes: vigor, productividad, época de maduración, potencial alcohólico, aromático… y están estrechamente ligadas al suelo donde se cultivan.
La elección del porta-injerto es muy importante para conseguir equilibrio (buen desarrollo radicular, resistencia a plagas y enfermedades…) y calidad (rendimiento productivo, tipo de uva o vino elaborado).

Si quieres conocer más sobre el cultivo de la vid, y las diferentes variedades de cepas, te invito a visitar mi proyecto personal “Divinos de Asturias”.

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